image-8.jpgSomos una pequeña empresa social dedicada al trabajo de paz. La iniciativa surgió en el 2006 luego de los levantamientos sociales del 2006 en Oaxaca. Nuestro trabajo empezó como una iniciativa de investigación-acción y se consolidó al identificar la necesidad de crear estructuras que reducen el impacto de las violencias y promueven estrategias integrales de paz. En esencia, la semilla de la que nace “la Felicidad”, es la construcción de la paz a partir de la noviolencia. Una cadena que ofrece una amplia gama de elementos sociales, ambientales y económicos, es la producción y consumo de alimentos. Por ello consideramos que, alimentar-nos, alimentar-se ó alimentar-a son acciones circulares y vinculantes.
Actos de amor y paciencia, de cuidado y congruencia, de aceptación y diálogo que construyen micro felicidades cotidianas. Así, nuestra marca es un acto de agradecimiento a todos aquellos que sanan la tierra y nos permiten cosechar gozo y delicia.
Reconocemos el trabajo de los productores y comunidades con las que colaboramos acatando sus precios sin negociaciones. Sólo intervenimos cuando los precios son demasiado bajos y, si ellos están de acuerdo, les acompañamos para generar esquemas de mayor rentabilidad. De la misma manera, usamos la construcción de culturas de paz para integrar los aspectos ambientales, sociales y materiales que intervienen en los procesos de producción y comercialización.
Por un lado los alimentos y artesanías se elaboran de forma tradicional, colaborativa y agroecológica y por otro, comercializamos bajo los esquemas de cero desecho y bajo impacto. Así, la derrama de beneficio es expansiva y abarca desde el manejo de la tierra, hasta el consumo final. En algunos casos, la siembra implica también la recuperación de bosques, suelos, tejidos sociales y con ello, la garantía de soberanía alimentaria para todos los involucrados.
La felicidad es ese momento de congruencia y voluntad de paz que compartimos para ser, en conjunto, muchos, muchísimos cantando por dentro. Gracias, pues, por acompañarnos en este viaje y participar activamente en estos actos de amor y fascinación. Gracias por invitar a tantas familias a compartir tu casa y tu mesa.